
Berenice Abbot la fotógrafa del instante que se esfuma en Nueva York. Es en 1935 cuando Berenice dice «el tempo de la metrópoli no es el de la eternidad, ni siquiera el del tiempo, sino el del instante que se esfuma». Tomó su cámara Century Universal 8×10, la cámara de fuelle más compacta de la época, y dedicó un día a la semana a fotografiar Nueva York.

Biografía
Berenice Abbott nació en Ohio en 1898 y con 20 años se traslado a Nueva York, al Greenwich Village. Dada la precaria situación que vivía en Nueva York, donde la gran depresión difícilmente le dejaba sobrevivir, se embarco rumbo a Paris.
Después de 3 años en París comenzó como asistente de Man Ray, de quien aprendió todo sobre el cuarto oscuro, la cámara y en un tiempo paso a realizar retratos. Tan bien lo hacía que pronto los clientes solo demandaban sus retratos, por lo que abrió su propio estudio y en 1926 inauguró su primera exposición.
Man Ray fue el que presento a Abbott a Atget. Abbott quedaría impresionada con su trabajo y hablaría de Atget como «un historiador urbanista, un romántico genuino y un Balzac de la cámara«. Tanto le impactó su obra que tras la muerte de Atget se hizo con bastantes de sus trabajos, convirtiéndose en su ferviente defensora hasta el final de su vida. La influencia de Atget se notaría en la fotografía de Abbott a su vuelta a Nueva York.
La vuelta fue un autentico descubrimiento para Abbott que afrontó un Nueva York profundamente cambiado y lo reflejó en su principal obra de la ciudad. En 1938 el museo de Nueva York organizó una exposición y se publicaron algunos artículos con sus fotografías. Sin embargo en 1939, dado que no consiguió la financiación que necesitaba para continuar, comenzó a fotografiar principios científicos.
En los últimos años de su vida Berenice consiguió el reconocimiento que no tuvo a lo largo de ella, desgraciadamente tras su muerte no se expandió su obra mas allá de las fronteras de su país.
Fotografías Representativas



Mi análisis
Fotógrafa metódica y perfeccionista creía en la fotografía descriptiva y por tanto renegaba del pictorialismo; este movimiento fotográfico se acercaba a la pintura impresionista introduciendo en sus lentes filtros para favorecerlo y desenfocar las fotografías. En la fotografía «New York at night» queda patente esa perfección y metodología exhaustiva de Abbott. Para realizarla busco las condiciones más perfectas: la cima del Empire State, el día del solsticio de invierno entre las 16:30 y las 17:30 h.
Descubrí a Abbot en una exposición en la Fundación ICO «Construyendo Mundos«. Con su fotografía más conocida «New York at night», volvemos a la época de 1930; con la gran manzana transformándose en el icono de la modernidad. Esa luz del reciente anochecer mezclada con las luces del final de la jornada. El avance de la tecnología convertía Nueva York en la ciudad de los rascacielos, del trabajo sin horarios, de las nuevas oportunidades. La fuga casi infinita de las lineas se muestra como símil de la locura de la gran ciudad.
La vida de Abbott no fue fácil. Vivió en la mas absoluta precariedad. Se marcho a Paris con 6 dólares en el bolsillo. Logró hacerse a si misma; sin embargo jamás logró el reconocimiento que merecía. Pese a sus numerosas e impresionantes fotografías; que se editarían en un libro «Changing New York«, no llegó a ser jamás valorada y apoyada en sus proyectos. Le negaron financiación para proseguir con su fabulosa obra. Tuvo que continuar realizando fotografías científicas, inventos fotográficos y escribiendo manuales de fotografía. La lógica nos lleva a catalogar este acto como una discriminación por género. Dado que en la actualidad aún sigue siendo difícil para las mujeres fotógrafas desarrollarse del mismo modo que los hombres ¿porque iba a ser más fácil para una mujer de principios del siglo pasado?


