
Eugene Atget, fotógrafo de arquitectura en Paris, toma este primer lugar por muchas y sobradas razones. Atget representa el origen de la fotografía de arquitectura documental, fue inspiración de grandes artistas surrealistas como Cartier Bresson y Man Ray; y lo más curioso de todo, trabajo toda su vida en el anonimato.
Gracias a otra gran fotógrafa estadounidense, Berenicce Abbott, que adquirió tras su muerte la mayor parte de sus fotografías; la obra de Eugene Atget logró el reconocimiento que merecía.
Biografía
Los inicios de Eugene Atget fueron como actor en el Conservatorio de Arte Dramático de Paris.
Experimento como actor, pintor, pero finalmente abrió un estudio y comenzó a fotografiar creando «Documentos para artistas«.
Al principio se centro en viejos edificios amenazados por la demolición, detalles arquitectónicos y vendedores ambulantes. Cubrío diversas temáticas como:
- Pequeños oficios, tipos y comercios parisinos,
- Las calles de Paris,
- Ornamentos,
- Interiores,
- Los coches,
- Jardines,
- El sena,
- Extramuros y
- Alrededores de Paris.
Atget vendió sus colecciones de «El arte del Viejo París y El París Pintoresco«, formadas por 2621 placas, a la Escuela de Bellas Artes por 10.000 francos (1.524 €)
Tras su muerte Berenicce Abbot y Julien Levy se hicieron con parte de su obra, y se encargaron de dar a conocer su arte..
Fotografías Representativas





Mi análisis
Sin entrar a profundizar en la obra de Atget, esta podría pasar por un simple documento gráfico del Paris de principios del Siglo XX. Sin embargo, hay que situar a Atget en el contexto y época que le rodeaban. En mitad de su carrera fotográfica se desarrolló trágicamente la Gran Guerra, los comienzos del siglo XX estuvieron marcados también por la gran depresión y todo esto, de un modo u otro, afecta a la visión de cualquier fotógrafo, transformando su obra con cada nuevo devenir.
La obra de Atget se produjo desde el anonimato de un fotógrafo que realizaba fotografías para ser usadas por otros artistas en sus representaciones. Quien fotografía con asiduidad sabe que, por mucho que intentes producir de manera impersonal e industrializada, eso jamás sucede. Todo fotógrafo le aporta su propio toque a las fotografías. Y en Atget se ve clara ese aura onírica que envuelve las calles solitarias y los edificios en ruinas, ese toque fantasmagórico que los surrealistas de principios de siglo catalogaron como propio. Esas figuras borrosas que aparecen en sus reflejos, y los encuadres que engañan a nuestra mente con maniquíes que no son personas y personas que no son maniquíes. La descontextualización de sus figuras ornamentales entre otras, plasmo el origen a sucesores surrealistas como Man Ray o Berenice Abbott.
Lo que comenzó siendo una sucesión de proyectos fotográficos o temáticas conexas entre sí; tomo un cariz más complejo y, Atget se convirtió, a titulo póstumo, en todo un visionario. Quiso mantener y documentar zonas y edificios que pronto desaparecerían, y lo hizo, pero con encuadres que enmarcaban la cotidianidad y lo simple de un modo único.
Sea como sea, las épocas logran colocar a cada artista y analizarlo desde el contexto que lo envuelve. Eugene dedico su vida a fotografiar una ciudad y lo hizo con su propia visión. Sus encuadres materializaron París: llenando espacios vacíos de su mezcla de color oro y niebla.


